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El campensino y el diablo

¿Si te digo que un campesino pudo engañar al diablo me creerías?

cuentos del diablo¿No? Pues hoy te voy a contar un cuento en el que descubrirás cómo fue todo:

Hace mucho tiempo en una granja muy pequeña, vivía un joven chico lleno de energía cuya su pasión era el campo, y por eso cada mañana se levantaba muy temprano para salir a trabajar la tierra.

Por las noches, el chico se adentraba en los libros, puesto que sabía que leyendo podía aumentar su conocimiento, y fue así como llegó a ser tan inteligente, hecho que no necesitó mucho tiempo para que todos supieran de él en el pueblo.

Tiempo más tarde, todo el mundo dentro del reino conocían su nombre. Se había vuelto tan famoso que hasta el mismo diablo conocía de su existencia.

“¡No hay inteligencia que se compare a la mía!”– gritó el diablo enfurecido por la noticia.

Fue entonces cuando decidió dirigirse a la granja donde vivía el chico para hacerle pasar un mal rato, y así demostrar que nadie era tan listo como el diablo.

Cuando el diablo llegó, se encontró con que el campesino estaba trabajando la tierra, y casi sin hacer ruido, abrió rápidamente un agujero en el suelo y procedió a llenarlo con piedras preciosas y muchas joyas.

Acto seguido, tapó el agujero y espero sentado sobre él hasta que el joven se percatase de su existencia; hasta que finalmente, el joven lo notó y expresó:

– “¿Qué estas haciendo aquí diablo, acaso quieres robarme?”

cuento del campesino y el diablo“No quiero robarte, he venido simplemente a observarte, ya que no puedo creer que realmente seas tan listo – le respondió el diablo mientras frotaba sus manos con malda. En este mismo lugar he escondido muchas riquezas, joyas y oro, sin embargo, es un tesoro que me pertenece solamente a mí”.

– “Te equivocas, todo esto me pertenece a mí, puesto que el terreno es parte de mi granja” – decía el joven mientras miraba al diablo a los ojos.

El diablo no encontró manera de disimular su confusión. ¡El chaval no tenía ni un ápice de temor! La rabia le embargó, y era tanta su furia que empezó a golpear el suelo con sus propios puños.

– “¡Está bien!” – expresó el demonio en voz alta mientras levantaba sus dedos al aire – “Ciertamente eres mas listo de lo que esperaba. Pero antes de que te adueñes de mi tesoro, propongo que hagamos un trato”.

– “¿Intentas engañarme, demonio?” – preguntó el joven campesino.

– “La verdad que no; es más bien una compra, puesto que dentro de un año vendré y me llevaré conmigo toda tu cosecha. ¿Hay trato?”

– “Como quieras demonio. Vamos a evitar confusiones, lo que podrás llevarte será lo que crezca de esta parte de la tierra hacía arriba, mientras tanto, yo me quedaré con lo que crezca desde aquí hasta abajo”.

El demonio no lo pensó dos veces antes de aceptar, y rápidamente se perdió en el horizonte.

el diablo y el campesinoEl tiempo pasó, y el joven campesino se había dedicado a sembrar zanahorias, rábanos y remolachas, puesto que él sabía que dichas verduras crecían bajo tierra. Un año después, apareció el diablo en una cálida mañana.

– “¿Qué tal joven?, vengo a por mi parte del trato. Dame mi cosecha” – le dijo el diablo.

– “Es poco lo que podrás llevarte, ya que he plantado verduras de crecimiento subterráneo, y por ende deberás conformarte solamente con las hierbas”.

El diablo explotó en cólera y empezó a golpear con fuerza el suelo.

“¡Es imposible! ¡Maldito bribón!” – decía el diablo – “¡Pero no te saldrás con la tuya”. “La próxima vez vendré a quedarme con todo lo que haya crecido bajo tierra, mientras que tú te quedarás con lo que esté por encima de ella”.

Entre gritos y gruñidos, una vez más, el diablo desapareció en el horizonte. Pero el joven, aunque campesino, había estudiado mucho, y eso le hacía muy astuto.

Una vez más, sembró el campo en su totalidad, pero esta vez lo hizo con calabazas, cebollas y pepinos. Cuando pasó el año, una vez más apareció el diablo.

“He regresado, y vengo a llevarme mi cosecha”.

– “Pues claro, no hay problema demonio. Como puedes ver, todas las verduras son todas mías una vez más, ya que han crecido sobre la tierra, y por ende, no tienes más opción que llevarte solamente las raíces de las plantas”.

cuento del campesino y el diablo para niñosEl diablo, al ver que le habían engañado otra vez, explotó en rabia y comenzó a gritar.

Era tanto el enfado que sus ojos se pusieron rojos. Un humo negro empezó a salir de su espalda.

No había dudas, el joven campesino había sido más inteligente que él y, por esa razón, le tocaba ser el nuevo dueño del gran tesoro, que yacía escondido bajo la tierra de la granja.

El diablo, furioso, no le quedó de otra que cumplir su promesa y entregar al joven su recompensa.

Y al final, se marchó para no volver jamás a la granja; humillado y muy enfadado porque un joven chico al que no creía más listo que él, le había dado una gran lección de humildad y sencillez.

Y colorín colorado, ¡este cuento se ha terminado!

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